martes, 14 de octubre de 2008

Vuelve a mí, mi amadísima, la tinta de mis páginas. ¡Cómo te he echado en falta entre las rejas de lo cotidiano, donde sólo había hueco para una parte de mí mismo! Los pensamientos iban siendo desaprovechados sin ti, perdidos entre la multitud horizontal. ¡Cómo he podido vivir sin hacértelos saborear!

Vuelve a mí, mi amadísimo sueño imposible, hazme tener pesadillas de nuevo para poder escribirlas. Y un constante despertar a ese constante dormir, abrir los ojos sobresaltado: eso me hace sentir vivo.

Ven, mi amadísima enemiga, mi asesina. Ven a darme muerte: ¡quiero tener que volver a resucitar!

No hay comentarios: