El reloj de nuestras vidas
No distingue ya la noche del día
Esperando se ha parado
Esperando a humanos que se han marchado
De flores negras lleno está el suelo
A tallos doblados les ha llegado el sueño
A tallos grises y secos que abandonan el duelo
De flores muertas lleno está el suelo
Dicen que el sol ya no calentará más,
ni existirán mañanas celestes más,
ni la lucha de sus rayos contra las nubes más.
Dicen que nuestras sombras se han extendido.
El cielo se ha caído.
El cielo se ha caído.
No habrá más Lunas para amantes,
ni enamorados que a ella canten,
ni para el mar su frío contemplar
cuando la Luna el camino hacia lo profundo marque.
El cielo se ha caído.
El cielo se ha caído.
Nadie ha llorado, nadie ha gritado
El oxígeno es ahora un tesoro para los humanos
Nadie quiere ya dinero a cambio de respirar
El oxígeno empieza a ser un bien escaso.
Como sombras empiezan a moverse en la oscuridad
De sus escondites salen ahora todos los vampiros
Rezad lejos de aquí, este planeta ya no es para los humanos.
Vuestra sangre, antes de que los pulmones os la sequen, dad.
Lalalalalalala
El cielo se ha caído.
El cielo se ha caído.
Entre calles solitarias ha nacido una nueva criatura:
Un humano que no necesita el Sol.
Un humano que no necesita la Luna.
Un humano que no necesita oxígeno.
Entre ruinas y basura ha nacido una nueva criatura,
Con sus ojos rasgados contempla su propio nacimiento
Entregadle las llaves al heredero del mundo
Todos tenéis que morir, ha regalado al planeta nuestro cielo.
El cielo se ha caído.
El cielo se ha caído.
Y con él, la nueva raza ha venido.
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